Cada vez que te acercas, te veo más lejos. Talvez eso esté bien, para los demás, pero no lo está para mi. Porque soy terca, y quiero seguir creyendo que existen las hadas, y los duendes, que el polvillo mágico de Campanita me llevará volando hasta el mundo de Peter Pan, hasta el país de Nunca Jamás. Que todo será color de rosas y tranquilo, como lo quiero. El mundo en el que no existe el jamás, ni el nunca, es el mundo en el que los parámetros del tiempo, esas palabras que supuestamente pretenden acabar con la determinación del mismo, no se conocen. Es un mundo en el que “siempre”, tampoco existe, porque se lleva de la mano con nunca y jamás.
Sigo queriendo creer que estará todo igual mañana cuando despierte, que nada habrá cambiado. Que la distancia siempre sera un espacio que se llena de más cariño, de palabras y de abrazos que nos mandamos sin saber, de caricias que podemos sentir en el alma pero no en nuestro cuerpo.
Quiero seguir creyendo que todo pasa por una razón, y no que toda razón es sólo una excusa de lo que sucede.
Quiero seguir creyendo en los finales felices, que no sean realmente un final sino un "continuará".
Quiero seguir soñando despierta, contar estrellas y no terminar nunca, ni saber por cual empezar. Perder la cuenta de algunas cosas a veces es divertido, tener que contar algunas y no olvidarlas, no tanto.
Si supiera cómo hacerlo sin tener que pensar el por qué lo quiero, sería más fácil, o mejor dicho, menos complicado.
No debo ser tan enrollada, pero es inevitable.
Ojalá no tuviera una razón, ojalá todo lo que pasó no fuera la excusa del como me siento. Si así fuera, quizás así te viera más cerca cuando estás lejos, quizás así te pudiera sentir cuando no existas. Talvez en ese mundo todo lo que ha pasado no pasaría, no existieras, ni existiera yo. Puede ser que vivimos en ese mundo, y no lo sabemos. Quizás necesito volar de regreso al mundo real.
¿Dónde estoy?
Creo que el capitán Garfio logró vencer a Peter Pan.
Campanita, ¿dónde estás?
LLÉVAME A VOLAR.
Sigo queriendo creer que estará todo igual mañana cuando despierte, que nada habrá cambiado. Que la distancia siempre sera un espacio que se llena de más cariño, de palabras y de abrazos que nos mandamos sin saber, de caricias que podemos sentir en el alma pero no en nuestro cuerpo.
Quiero seguir creyendo que todo pasa por una razón, y no que toda razón es sólo una excusa de lo que sucede.
Quiero seguir creyendo en los finales felices, que no sean realmente un final sino un "continuará".
Quiero seguir soñando despierta, contar estrellas y no terminar nunca, ni saber por cual empezar. Perder la cuenta de algunas cosas a veces es divertido, tener que contar algunas y no olvidarlas, no tanto.
Si supiera cómo hacerlo sin tener que pensar el por qué lo quiero, sería más fácil, o mejor dicho, menos complicado.
No debo ser tan enrollada, pero es inevitable.
Ojalá no tuviera una razón, ojalá todo lo que pasó no fuera la excusa del como me siento. Si así fuera, quizás así te viera más cerca cuando estás lejos, quizás así te pudiera sentir cuando no existas. Talvez en ese mundo todo lo que ha pasado no pasaría, no existieras, ni existiera yo. Puede ser que vivimos en ese mundo, y no lo sabemos. Quizás necesito volar de regreso al mundo real.
¿Dónde estoy?
Creo que el capitán Garfio logró vencer a Peter Pan.
Campanita, ¿dónde estás?
LLÉVAME A VOLAR.